La historia y cultura de nuestro
país, más allá de su nacimiento como Estado, viene determinada por una herencia
aún más extensa que la de nuestro propio país.
Así encontramos que las hojas
actuales de nuestro florecido país, vienen de una raíz común, formada por el
choque de dos culturas, la española y la aborigen.
Entonces, para comprender la
evolución y características de nuestra sociedad actual, debemos estudiar y
comprender las características de nuestros periodos históricos, principalmente
la del periodo pre-Chile Estado: el estudio de las sociedades aborígenes
pre-hispánicas y de la sociedad traída por los españoles, como también su
influencia en la conformación de nuestra identidad; así como el resultado de
esta mezcla, tanto en el ámbito político, económico, social y cultural.
En esta entrada se revisará la historia y características (sobre todo) de los pueblos pre-hispánicos que habitaron a lo largo de nuestra geografía, no pretendiendo ser extensivo y detallista en esta reseña, sino que en su debida entrada.
Los pueblos pre-hispánicos chilenos
alcanzaron, en general y según la teoría de Estadios Culturales,
los niveles intermedios de desarrollo “arcaico”, y “formativo”.
Así, los llamados “pueblos arcaicos” se
caracterizaban por su organización en pequeñas aglomeraciones humanas (en
bandas) nómadas, con cierta especialización en la labor de caza y recolección,
generalmente moviéndose al unísono con sus presas; dentro de los llamados
“pueblos arcaicos”, encontramos en nuestro mundo a:
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| Representación pueblo cazador-recolector |
- Los Changos: Fabricaron arpones y balsas de cuero de lobo marino; eran sofisticados mariscadores; estos abrieron comercio con los pueblos circundantes.
- Los Chonos: Dedicados pescadores y mariscadores; desarrollaron varias armas relacionadas con su actividad.
- Los Tehuelches: Eran cazadores-recolectores pedestres; recolectaban plantas y raíces, como también se dedicaban a cazar guanacos y ñandúes.
- Los Alacalufes-Kawéskar: Vivián de la caza-recolección de productos marinos; eran monoteístas ("Cholass") y creían en la vida ultra-terrenal; practicaban la poligamia.
- Los Yaganes-Yámanas: Grandes cazadores-recolectores tanto marinos como terrestres; también creían en un ser superior ("Vatauineiwa"), como en la vida ultra-terrenal.
- Los Onas-Selknam: Principalmente eran cazadores de guanacos y roedores, recolectaban plantas y mariscos; también tenían un dios supremo ("Temáukel"), como en la inmortalidad del alma.
Los llamados “pueblos formativos”,
fueron aquellos que desarrollaron la agricultura y ganadería (domesticación de
animales y plantas), con un correlativo desarrollo de un sistema jerarquizado,
amén a la apertura de la diferenciación del trabajo; dentro de los llamados
“pueblos formativos”, encontramos a:
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| Pueblo Atacameño |
- Los Aymaras: Ellos desarrollaron el cultivo de papas, maíz y otras verduras; poseían ganados de llamas y alpacas, como también fueron pescadores y mariscadores en las costas; elaboraron productos alfareros y textiles; utilizaban la economía del trueque en sus famosas “caravanas de llamas”.
- Los Atacameños: Por la influencia de los incas, practicaron una agricultura de terrazas para el mejor aprovechamiento del agua en el desierto; cultivaron maíz, frijoles y otras verduras; igualmente desarrollaron la ganadería de llamas y alpacas; elaboraron la metalurgia en plata, oro y bronce; también poseían una economía de trueque; su lengua nativa era el “Kunza”, aunque por la influencia incaica, manejaban el quechua; como producto de esta misma influencia, adoptaron igualmente la estructura básica de organización inca, en “ayllus” y en señoríos; religiosamente hablando, ellos creían en la vida ultra-terrenal y al culto a los antepasados, pero por influencia inca, ellos practicaron el culto al dios sol inca, Inti.
- Los Diaguitas: Practicaron la agricultura, ganadería y el comercio con los pueblos cercanos, principalmente con los Changos y Picunches; alfarería desarrollada (jarrón “pato”); en su aspecto religioso, practicaban el entierro colectivo; conocieron la metalurgia del cobre; y al igual que los atacameños y por la misma razón (los Incas), hablaron el quechua, se organizaron en “ayllus” y adoraban al dios sol Inti.
- Los Mapuches: Grupo heterogéneo de pueblos que hablaban un idioma común (Mapudungun), con una identidad cultural algo parecida, siendo prácticamente su única diferencia su distribución geográfica heterogénea a lo largo de nuestro territorio.
Dentro de
las características comunes de estos pueblos denominados como "Mapuches" está la práctica de una
agricultura basada en el cultivo del maíz, un desarrollo aldeano, culto a los
antepasados y a la vida ultra-terrenal, y sobre todo, una feliz carencia de una
estructura política centralizada.
Los Picunches: O “gentes del norte”; su agricultura fue de regadío mediante el uso de la coa; practicaban la caza con arcos y con lanzas cortas; recibieron influencia incásica, por lo que manejaban, además del mapudungun, el quechua.
Pueblo Mapuche - Los Reches-Mapuches-Araucanos: o “gente verdadera-de mi tierra” (“araucano” es un exónimo castellano), su agricultura fue rudimentaria, practicando la roza y aprovechando las aguas lluvias; sus cultivos se basaban principalmente en el cultivo de maíz, porotos y papas, entre otros; la actividad agrícola era llevada a cabo principalmente por las mujeres; practicaron la ganadería de llamas, la caza de huemules y aves, junto a la pesca.
- Los hombres en la sociedad mapuche se dedicaban fundamentalmente en la defensa y administración del territorio (esto último no siempre, la sociedad mapuche a veces presentaba casos de matriarcado); en caso de guerra, las mujeres ostentaban el monopolio del trabajo y la economía.
- La organización básica de estas sociedades era el “Lof”, la familia polígama extendida, cuyo jefe era el “lonco”; la unión de estos “Lof” forman los “Levos”, que unían distintas familias por parentesco; la reunión de los “Levos” da lugar a los “Ayllarehues”, de mayor excepcionalidad, eran para solucionar posibles conflictos entre las tribus, o para coordinar esfuerzos ante la aparición de un enemigo común, en donde se elegía a un “Toqui” para la dirección militar de las tribus.
- Los Reches, geográficamente hablando, se distribuían en tres zonas conocidas como “Butalmapus”: el “Lafquen-Mapu” (la costa); el “Lelvun-Mapu” (la depresión intermedia); el “Irapire-Mapu” (la pre-cordillera).
- La religión mapuche se basa en una cosmovisión fundada en un universo dividido en dos fuerzas opuestas, aunque complementarias: el “Nguenechen” (el sostenedor de la vida) y el “Wekufe” (la destrucción y la muerte).
- El (la) “Machi” era un sacerdote especializado, quien se encargaba de intermediar entre el “Nag-Mapu” (el mundo terrenal) y el “Wenu-Mapu” (el mundo celestial) mediante el uso de plantas medicinales y yerbas y mediante el ritual del “Machitún”, en donde entraba en trance para llevar a cabo dicha comunicación, esto al son del cultrún y el rehue; otra ceremonia era el “Guillatún”, en donde se le rendía culto a “Nguenechen” y se le pedía tiempos mejores para las cosechas.
- Los Pehuenches: o “gente del piñón”, de desarrollo arcaico, solo eran cazadores-recolectores.
- Los Puelches: o “gente del este”, fueron cazadores recolectores; también practicaban el culto a las fuerzas positivas y negativas de la cosmovisión mapuche, aunque sin una especialización ritual.
- Los Huilliches: o “gente del sur”; con la misma cosmovisión y conocimientos agrícolas que los mapuches, estos tuvieron como peculiaridad el desarrollo de una alfarería pintada de blanco.
Actualmente en Chile solo podemos
encontrar a los Mapuches, los Aymaras, los Diaguitas, los Atacameños, los
Rapa-Nui, los Yámanas, los Alacalufes y los quechuas; quienes siguen luchando
por mantener su cultura, aunque ya muchos se han adaptado a la cultura
occidental.
Respecto al pueblo Mapuche, estos
mantuvieron cierta autonomía territorial desde el río Bio-Bío al sur hasta
mediados del siglo XIX, cuando el Estado chileno invadió su territorio y lo
ocupó, lo que tuvo serias consecuencias que se arrastran hasta el día de hoy: - La privación y expropiación de sus tierras, componente principal de su cultura.
- La confinación en reducciones, en la que recibieron las peores tierras.
- La imposibilidad de mantener su economía de ganadería y agricultura genera un empobrecimiento general en las comunidades mapuches.
- La llegada de colonos junto a refuerzos militares presionaron aún más la frágil posición de los mapuches, al formarse los latifundios.
- Un Estado con afán unificador que los forzó a ser chilenos, lo que se mezcla con el antiguo esfuerzo cristiano-español de evangelizarlos y agregarlos a la cultura occidental.
- El deterioro de la cultura mapuche con el advenimiento de la modernidad.
- La emigración a las ciudades, producto de lo anterior, junto a su baja escolaridad, los forzó a engrosar las filas de los marginados urbanos pobres y discriminados.
El desarrollo del negocio de las forestales y la
privatización del agua en los 80’ fue la chispa del conflicto que perdura hoy
en el alto Bio-Bío y en la región de la Araucanía, lo que ha llevado al pueblo
mapuche a plantear sus demandas, que se engloban en:
- La recuperación de las tierras ancestrales, más beneficios económicos.
- Reconocimiento y respeto a una jurisdicción propia acorde a su cultura.
- Reconocimiento de su identidad cultural.
Los pueblos Aymaras y Atacameños también fueron despojados de
sus tierras ancestrales durante la época del boom del salitre, siendo forzados
a moverse a tierras más cordilleranas en el altiplano, donde el agua escasea,
situación que empeoró por la llegada de las enormes industrias mineras del
cobre, lo que ha forzado a muchos nativos a trasladarse a las ciudades,
deteriorando los milenarios pueblos altiplánicos.
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| Cultura Mapuche; dibujo. |
Ante esta situación, el Estado chileno en el último tiempo ha
tomado conciencia de la situación, lo que ha reflejado mediante la ratificación
del Convenio 169 OIT
sobre pueblos indígenas y tribales, como la promulgación de la Ley N°19253
de 1993 que
establece Normas sobre Protección, Fomento y Desarrollo de
los Indígenas, y crea la CONADI, más otras disposiciones especiales cuyo fin es buscar
conservar la identidad, forma de vida y organización de estos pueblos mediante
el reconocimiento de su diversidad cultural, junto al otorgamiento de un manto
especial de protección por su vulnerable condición, aunque falta que la
Constitución se pronuncie al respecto, más el reconocimiento de una mayor
inclusión y participación de los pueblos nativos en sus propias decisiones,
cosa que se espera que se concrete en un plazo razonable.



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