martes, 19 de abril de 2016

Breve reseña sobre la Historia de Chile (general) I: El “viejo" mundo.



     La historia y cultura de nuestro país, más allá de su nacimiento como Estado, viene determinada por una herencia aún más extensa que la de nuestro propio país.


     Así encontramos que las hojas actuales de nuestro florecido país, vienen de una raíz común, formada por el choque de dos culturas, la española y la aborigen.


    Entonces, para comprender la evolución y características de nuestra sociedad actual, debemos estudiar y comprender las características de nuestros periodos históricos, principalmente la del periodo pre-Chile Estado: el estudio de las sociedades aborígenes pre-hispánicas y de la sociedad traída por los españoles, como también su influencia en la conformación de nuestra identidad; así como el resultado de esta mezcla, tanto en el ámbito político, económico, social y cultural.
    En esta entrada se revisará la historia y características (sobre todo) de los "conquistadores" españoles que se lanzaron a explorar y a asentarse en este territorio, no pretendiendo ser extensivo y detallista en esta reseña, sino que en su debida entrada.


    No es coincidencia que para cuando Colón "descubre" América para Occidente, que hay sido bajo la bandera española; justamente este país, luego de expulsar a los moros de su territorio tras una guerra de reconquista de 800 años, España, una serie de reinos unificados por los llamados “reyes católicos”, sale de aquel enfrentamiento con un ejército profesional, y con arcas llenas luego de tomar Andalucía, planteándose ahora a ejercer su hegemonía en Occidente; es en este escenario, y en una jugada sin muchas expectativas, en que reciben al explorador genovés Colón, quien es financiado con apenas tres carabelas y reos como marineros, y la suerte lo hace descubrir un continente lleno de naciones, algunas tan o más avanzadas como las que se encontraban en Europa, lo que le da una ventaja tan extraordinaria a España que prácticamente se convierte en la gran superpotencia mundial entre los siglos XV y XVI.

Soldado español, Siglo XVI
    España desde su unificación pasa por una serie de cambios, lo que refleja a un país en formación; así, en lo político destaca el paso de un régimen feudal a un Estado moderno centralizado; en lo económico para desde un modelo de producción agrícola, a ser la primera potencia occidental en adoptar íntegramente el mercantilismo, es decir, la acumulación de metales preciosos como base de la riqueza de la nación.

    América, como otro “reino” propiedad del rey español que domar, fortaleció su jurisdicción en la zona al aplicar una política de envió de funcionarios, mientras los conquistadores ejercieron su poder fáctico sobre espacios más reducidos; así se formó un doble sistema de organizar el “reino” de América: por un lado el poder de la Corona y sus funcionarios, y por el otro a los conquistadores españoles y sus cabildos.

    Durante la época en que la corona española ejerció jurisdicción en este hemisferio, pasaron dos dinastías, la de la "casa de Austria" (siglos XVI-XVII) y la "casa de Borbón" (desde el siglo XVIII).

    El territorio que es hoy Chile, específicamente el territorio entre Copiapó y el Bio-Bío, los españoles fundaron ciudades, instauraron sus instituciones y desarrollaron actividades económicas, motivadas principalmente por las políticas mercantilistas; la zona, por la constante y valerosa resistencia de los pueblos nativos, pasó a estar dirigida por un “gobernador-capitán general”, por lo que el Chile colonial se constituyó bajo la forma de una “gobernación”, en donde el titular tenía como deber el administrar, presidir la Real Audiencia (poder judicial) y dirigir el ejército; el gobernador dependía del rey, siendo sometido a la autoridad del Virrey del Perú solo en condiciones extraordinarias.

    La condición geográfica de Chile hizo complejo el transporte y las comunicaciones con la metrópoli, la ley indiana solía ser obviada y las represalias no llegaban, de allí la frase “se obedece, pero no se cumple”.

Llegada de Colón a América
    Respecto al proceso de “descubrimiento” y conquista de América, este proceso se inició el día 12 de octubre de 1492, cuando tres carabelas dirigidas por Colón arribaron a una isla del archipiélago de las Bahamas; desde ese momento, y luego de percatarse del inimaginable potencial de este nuevo mundo, se lanzan expediciones privadas subsidiadas y auspiciadas por la corona; Cuba fue conquistada en 1519, y a partir de entonces se convirtió en la base de operaciones de los españoles en vista de su expansión por la zona; así lanzan una expedición el mismo año hacia lo que hoy es México, dirigido por Hernán Cortés, que se completó en 1525 con el derrumbe del imperio mexica; después de llegar a Panamá, se lanza una nueva ola expedicionaria, donde toman los antiguos territorios mayas, al tiempo que se lanza otra expedición hacia los Chibchas y hacia el magnánimo Imperio Inca, conquistada rápidamente en 1533, con lo cual se da por finalizado el proceso de descubrimiento y conquista.
    Dentro de los factores que explicarían este rápido proceso, se encuentran:
  • La superioridad tecnológica abrumante de los españoles, el uso del caballo, del hierro, de las armas de fuego, entre otros. 
  • El uso de cañones y del caballo, extinto en las Américas desde la época glacial, causó un impacto en la moral de los guerreros nativos. 
  •  La misma división interna entre las civilizaciones más avanzadas del hemisferio, unido a su sistema en extremo centralizado y la visión que tenían las demás tribus sobre estos grandes poderes (muchos sometidos militarmente, obligados a tributar), hizo que el terreno le fuera más propicio a los no más que una centena de españoles, que aprovecharon estas instancias para hacer alianzas con clanes sometidos, pactar en favor de facciones en guerras civiles, y el apoyo que le prestaron a unos pueblos para sostener su expansión a costa de otros, entre otros, fueron las estrategias diplomáticas que utilizaron los españoles a su favor. 
  • En el aspecto económico, las expediciones de descubrimiento y conquista, eran verdaderos proyectos empresariales capitalistas, financiado privadamente, a veces subsidiados por la corona; por lo que había una motivación extra sobre el resultado de esta inversión, por lo que se le entregó todo el recurso y refuerzo que los conquistadores necesitaron para triunfar en su empresa.

    Respecto a las características del proceso de conquista, la organización de las empresas de conquista recaía íntegramente en particulares, en donde un privado firmaba un contrato con el rey, quien le otorgaba una licencia para conquistar un territorio en su nombre, además se establecían los derechos y deberes propios del conquistador; todo esto constaba en las llamadas “capitulaciones”; dentro de los derechos y obligaciones que establecían las capitulaciones están: 
Capitulación.
  • Derechos del conquistador: a gobernar el territorio conquistado; a repartir a su arbitrio las encomiendas y mercedes. 
  • Deberes del conquistador: a evangelizar a los conquistados; a proteger a los conquistados; a asegurar la soberanía del rey; no amancebarse.


    Una vez que el privado obtenía la capitulación, este organizaba en la plaza pública un llamado a unirse a la “hueste indiana” para reunir posibles interesados a acompañarlo en su empresa.

    El financiamiento, provisiones y equipamiento que requería la empresa de conquista corría casi en su totalidad por parte del privado que la lideraba, quien generalmente buscaba financiamiento a otros privados como comerciantes, mercaderes, sacerdotes, etc., incluso solían firmarse comanditas con otros jefes conquistadores; las ganancias de la conquista se repartían de manera proporcional de acuerdo a la cantidad aportada a la empresa.
    El objetivo principal de la empresa de conquista eran los metales preciosos, y después la repartición de las mercedes de tierra y las encomiendas de trabajadores nativos; como los conquistadores eran unos pocos cientos, y las tierras a repartir mediante mercedes eran bastas, este sistema dejó tras de sí a muchos nuevos terratenientes muy ricos.

    Respecto al origen de los conquistadores, estos pueden ser divididos en dos de acuerdo a su estirpe; los “hidalgos”, miembros de la pequeña baja nobleza; los “villanos”, campesinos en su mayoría. Respecto a sus cualidades, la gran mayoría de los conquistadores españoles eran hombres jóvenes provenientes de Andalucía y Castilla, algunos otros provenían de Galicia y de Extremadura.

    Dentro de sus motivaciones más importantes para venir al nuevo mundo se encuentran sus intereses personales (riquezas), como el ferviente deseo de hacerse de una fama y eternizarse con sus hazañas; los conquistadores españoles eran diferentes a sus contemporáneos europeos, ya que demostraban poseer un ímpetu y resistencia sobrenatural al combate y a las adversidades, lo que le valió de sobremanera al tratar con las igualmente belicosas y rudas tribus americanas.

    
    Los españoles, a diferencia igualmente de otros conquistadores europeos, no tuvieron prejuicios étnicos al mezclarse con los indígenas, lo que facilitó el nacimiento de los mestizos, y a la larga, de la cultura chilena tal cual como la conocemos.

Breve reseña sobre la Historia de Chile (general) I: El “nuevo" mundo.





    La historia y cultura de nuestro país, más allá de su nacimiento como Estado, viene determinada por una herencia aún más extensa que la de nuestro propio país.

    Así encontramos que las hojas actuales de nuestro florecido país, vienen de una raíz común, formada por el choque de dos culturas, la española y la aborigen.


    Entonces, para comprender la evolución y características de nuestra sociedad actual, debemos estudiar y comprender las características de nuestros periodos históricos, principalmente la del periodo pre-Chile Estado: el estudio de las sociedades aborígenes pre-hispánicas y de la sociedad traída por los españoles, como también su influencia en la conformación de nuestra identidad; así como el resultado de esta mezcla, tanto en el ámbito político, económico, social y cultural.
    En esta entrada se revisará la historia y características (sobre todo) de los pueblos pre-hispánicos que habitaron a lo largo de nuestra geografía, no pretendiendo ser extensivo y detallista en esta reseña, sino que en su debida entrada.



    Los pueblos pre-hispánicos chilenos alcanzaron, en general y según la teoría de Estadios Culturales, los niveles intermedios de desarrollo “arcaico”, y “formativo”.
   Así, los llamados “pueblos arcaicos” se caracterizaban por su organización en pequeñas aglomeraciones humanas (en bandas) nómadas, con cierta especialización en la labor de caza y recolección, generalmente moviéndose al unísono con sus presas; dentro de los llamados “pueblos arcaicos”, encontramos en nuestro mundo a:

Representación pueblo cazador-recolector
  • Los Changos: Fabricaron arpones y balsas de cuero de lobo marino; eran sofisticados mariscadores; estos abrieron comercio con los pueblos circundantes. 
  • Los Chonos: Dedicados pescadores y mariscadores; desarrollaron varias armas relacionadas con su actividad. 
  • Los Tehuelches: Eran cazadores-recolectores pedestres; recolectaban plantas y raíces, como también se dedicaban a cazar guanacos y ñandúes. 
  • Los Alacalufes-Kawéskar: Vivián de la caza-recolección de productos marinos; eran monoteístas ("Cholass") y creían en la vida ultra-terrenal; practicaban la poligamia. 
  • Los Yaganes-Yámanas: Grandes cazadores-recolectores tanto marinos como terrestres; también creían en un ser superior ("Vatauineiwa"), como en la vida ultra-terrenal. 
  • Los Onas-Selknam: Principalmente eran cazadores de guanacos y roedores, recolectaban plantas y mariscos; también tenían un dios supremo ("Temáukel"), como en la inmortalidad del alma.  
      
        Los llamados “pueblos formativos”, fueron aquellos que desarrollaron la agricultura y ganadería (domesticación de animales y plantas), con un correlativo desarrollo de un sistema jerarquizado, amén a la apertura de la diferenciación del trabajo; dentro de los llamados “pueblos formativos”, encontramos a: 

Pueblo Atacameño
  • Los Aymaras: Ellos desarrollaron el cultivo de papas, maíz y otras verduras; poseían ganados de llamas y alpacas, como también fueron pescadores y mariscadores en las costas; elaboraron productos alfareros y textiles; utilizaban la economía del trueque en sus famosas “caravanas de llamas”. 
  • Los Atacameños: Por la influencia de los incas, practicaron una agricultura de terrazas para el mejor aprovechamiento del agua en el desierto; cultivaron maíz, frijoles y otras verduras; igualmente desarrollaron la ganadería de llamas y alpacas; elaboraron la metalurgia en plata, oro y bronce; también poseían una economía de trueque; su lengua nativa era el “Kunza”, aunque por la influencia incaica, manejaban el quechua; como producto de esta misma influencia, adoptaron igualmente la estructura básica de organización inca, en “ayllus y en señoríos; religiosamente hablando, ellos creían en la vida ultra-terrenal y al culto a los antepasados, pero por influencia inca, ellos practicaron el culto al dios sol inca, Inti. 
  • Los Diaguitas: Practicaron la agricultura, ganadería y el comercio con los pueblos cercanos, principalmente con los Changos y Picunches; alfarería desarrollada (jarrón “pato”); en su aspecto religioso, practicaban el entierro colectivo; conocieron la metalurgia del cobre; y al igual que los atacameños y por la misma razón (los Incas), hablaron el quechua, se organizaron en “ayllus” y adoraban al dios sol Inti. 
  • Los Mapuches: Grupo heterogéneo de pueblos que hablaban un idioma común (Mapudungun), con una identidad cultural algo parecida, siendo prácticamente su única diferencia su distribución geográfica heterogénea a lo largo de nuestro territorio.
    
    Dentro de las características comunes de estos pueblos denominados como "Mapuches" está la práctica de una agricultura basada en el cultivo del maíz, un desarrollo aldeano, culto a los antepasados y a la vida ultra-terrenal, y sobre todo, una feliz carencia de una estructura política centralizada. 
Bajo el seudónimo de "Mapuche" encontramos a los siguientes pueblos: 
  • Pueblo Mapuche
    Los Picunches: O “gentes del norte”; su agricultura fue de regadío mediante el uso de la coa; practicaban la caza con arcos y con lanzas cortas; recibieron influencia incásica, por lo que manejaban, además del mapudungun, el quechua. 
  • Los Reches-Mapuches-Araucanos: o “gente verdadera-de mi tierra” (“araucano” es un exónimo castellano), su agricultura fue rudimentaria, practicando la roza y aprovechando las aguas lluvias; sus cultivos se basaban principalmente en el cultivo de maíz, porotos y papas, entre otros; la actividad agrícola era llevada a cabo principalmente por las mujeres; practicaron la ganadería de llamas, la caza de huemules y aves, junto a la pesca. 
  • Los hombres en la sociedad mapuche se dedicaban fundamentalmente en la defensa y administración del territorio (esto último no siempre, la sociedad mapuche a veces presentaba casos de matriarcado); en caso de guerra, las mujeres ostentaban el monopolio del trabajo y la economía. 
  • La organización básica de estas sociedades era el “Lof”, la familia polígama extendida, cuyo jefe era el “lonco”; la unión de estos “Lof” forman los “Levos”, que unían distintas familias por parentesco; la reunión de los “Levos” da lugar a los “Ayllarehues”, de mayor excepcionalidad, eran para solucionar posibles conflictos entre las tribus, o para coordinar esfuerzos ante la aparición de un enemigo común, en donde se elegía a un “Toqui” para la dirección militar de las tribus. 
  • Los Reches, geográficamente hablando, se distribuían en tres zonas conocidas como “Butalmapus”: el “Lafquen-Mapu” (la costa); el “Lelvun-Mapu” (la depresión intermedia); el “Irapire-Mapu” (la pre-cordillera). 
  • La religión mapuche se basa en una cosmovisión fundada en un universo dividido en dos fuerzas opuestas, aunque complementarias: el “Nguenechen” (el sostenedor de la vida) y el “Wekufe” (la destrucción y la muerte). 
  • El (la) “Machi” era un sacerdote especializado, quien se encargaba de intermediar entre el “Nag-Mapu” (el mundo terrenal) y el “Wenu-Mapu” (el mundo celestial) mediante el uso de plantas medicinales y yerbas y mediante el ritual del “Machitún”, en donde entraba en trance para llevar a cabo dicha comunicación, esto al son del cultrún y el rehue; otra ceremonia era el “Guillatún”, en donde se le rendía culto a “Nguenechen” y se le pedía tiempos mejores para las cosechas. 
  • Los Pehuenches: o “gente del piñón”, de desarrollo arcaico, solo eran cazadores-recolectores. 
  • Los Puelches: o “gente del este”, fueron cazadores recolectores; también practicaban el culto a las fuerzas positivas y negativas de la cosmovisión mapuche, aunque sin una especialización ritual. 
  • Los Huilliches: o “gente del sur”; con la misma cosmovisión y conocimientos agrícolas que los mapuches, estos tuvieron como peculiaridad el desarrollo de una alfarería pintada de blanco.
    
    Actualmente en Chile solo podemos encontrar a los Mapuches, los Aymaras, los Diaguitas, los Atacameños, los Rapa-Nui, los Yámanas, los Alacalufes y los quechuas; quienes siguen luchando por mantener su cultura, aunque ya muchos se han adaptado a la cultura occidental.
     Respecto al pueblo Mapuche, estos mantuvieron cierta autonomía territorial desde el río Bio-Bío al sur hasta mediados del siglo XIX, cuando el Estado chileno invadió su territorio y lo ocupó, lo que tuvo serias consecuencias que se arrastran hasta el día de hoy: 
  • La privación y expropiación de sus tierras, componente principal de su cultura. 
  • La confinación en reducciones, en la que recibieron las peores tierras. 
  • La imposibilidad de mantener su economía de ganadería y agricultura genera un empobrecimiento general en las comunidades mapuches. 
  • La llegada de colonos junto a refuerzos militares presionaron aún más la frágil posición de los mapuches, al formarse los latifundios. 
  • Un Estado con afán unificador que los forzó a ser chilenos, lo que se mezcla con el antiguo esfuerzo cristiano-español de evangelizarlos y agregarlos a la cultura occidental. 
  • El deterioro de la cultura mapuche con el advenimiento de la modernidad. 
  • La emigración a las ciudades, producto de lo anterior, junto a su baja escolaridad, los forzó a engrosar las filas de los marginados urbanos pobres y discriminados.

        
        El desarrollo del negocio de las forestales y la privatización del agua en los 80’ fue la chispa del conflicto que perdura hoy en el alto Bio-Bío y en la región de la Araucanía, lo que ha llevado al pueblo mapuche a plantear sus demandas, que se engloban en: 
  •  La recuperación de las tierras ancestrales, más beneficios económicos. 
  • Reconocimiento y respeto a una jurisdicción propia acorde a su cultura. 
  • Reconocimiento de su identidad cultural.

    
    Los pueblos Aymaras y Atacameños también fueron despojados de sus tierras ancestrales durante la época del boom del salitre, siendo forzados a moverse a tierras más cordilleranas en el altiplano, donde el agua escasea, situación que empeoró por la llegada de las enormes industrias mineras del cobre, lo que ha forzado a muchos nativos a trasladarse a las ciudades, deteriorando los milenarios pueblos altiplánicos.


Cultura Mapuche; dibujo.
    Ante esta situación, el Estado chileno en el último tiempo ha tomado conciencia de la situación, lo que ha reflejado mediante la ratificación del Convenio 169 OIT sobre pueblos indígenas y tribales, como la promulgación de la Ley N°19253 de 1993 que
establece Normas sobre Protección, Fomento y Desarrollo de los Indígenas, y crea la CONADI, más otras disposiciones especiales cuyo fin es buscar conservar la identidad, forma de vida y organización de estos pueblos mediante el reconocimiento de su diversidad cultural, junto al otorgamiento de un manto especial de protección por su vulnerable condición, aunque falta que la Constitución se pronuncie al respecto, más el reconocimiento de una mayor inclusión y participación de los pueblos nativos en sus propias decisiones, cosa que se espera que se concrete en un plazo razonable.